Minutos vagos de imaginación romántica
Lo admito, siempre he soñado con tener un amor duradero. Un
amor sobreponerse a todo lo que venga en mi camino. Un amor verdadero; de una
persona que fuese un fiel compañero de aventuras, ese compañero que te motiva a
hacer cosas, locuras que ni en tu momento de lucidez se te ocurriese hacerlo.
Ese compañero que se queda contigo en tus días malos. Ese compañero que te
encuentra linda aún en tus días que sabes que eres la más fea del mundo. Cuando
estás hecha un desastre y nada parece combinar contigo.
Admito que en mi cabeza siempre ha existido la idea de tener
a ese compañero, que por mucho que diga que no es así. Sé que en el fondo estoy
mintiendo. Usando esa mentira de coraza para protegerme de no cometer otra
estupidez.
Admito que ilusamente creía en un amor de película, que
hace querer sentir como de película.
Pero con el paso de los años y de las relaciones y
experiencias que he tenido en mi vida. He salido dañada, con el corazón hecho
trizas, también he dañado a algunas personas. Entiendo que es parte de la vida,
ir aprendiendo de cada experiencia y de cada paso que das. Aunque he perdido la
esperanza de llegar algún día siquiera a encontrar a esa persona tan soñada,
tan caricaturizada por mi corazón; si ya prácticamente voy pensando en la idea de
que mi camino será recorrerlo sola.
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