Ser madre
Ser madre. Una gran decisión que
marca tu vida por siempre. Una decisión que quieras o no tomarla te hacer agarrar fuerzas desde lo más hondo de tu
corazón para seguir adelante. Una fuerza que no sabes cómo logras mantenerla
para hacer todo lo que jamás había imaginado en mi vida.
Debo decir que ser madre jamás
estuvo en mis planes. Nunca me imaginaba
sosteniendo un bebé en mis brazos. La
idea de la madre orgullosa con sus hijos, nunca fue un propósito en mi vida. No
sentía el llamado imperioso de la madre naturaleza por dar a luz a un hijo y
sentirme completa como mujer.
Creo que pertenecía al otro
abanico de mujeres. O quizás jamás recibí ese chip en mi mundo. ¿Debería haberlo
reclamado? Creo que pertenecía al abanico de mujeres que sabían que querían
lograr algo en la vida , pero no sabían qué era, o simplemente estaba en el
momento de andar deambulando por el circuito de la indecisión, de la duda, de
no querer ataduras, de no tomar las riendas de mi vida, y de no querer asumir
responsabilidad alguna. En conclusión era la época más rebelde de mi vida, la época que nunca quiero volver
a repetir, ni volver a sentir.
Fue en ese torbellino oscuro de
mi vida, que tomé las peores decisiones. Fue en esa época que me convertí en
una irreverente y realicé acciones que en mi sano juicio habría hecho. Y fue de esa forma que quedé embarazada y
todo mi mundo que ya estaba de cabeza, se fue al precipicio máximo.
A pesar de nunca haber querido
ser madre, tomé la decisión desde el día cero de seguir adelante con mi
embarazo…. ¿por qué? Porque fue también mi responsabilidad. Porque como mujer
que soy debía asumir con mis actos y asumir las consecuencias que éstos habrían
traído y porque jamás habría ido en contra de mis convicciones y de mis
valores. Jamás seré yo quien acabe con una vida, porque para mí desde el día
cero, ese ser en mi era una vida.
Y fue difícil, muy difícil, tener
que comenzar con una nueva vida, para la cual yo no estaba preparada, la
situación no era la ideal, no era esperado, y no era como se ve en las
películas.
Pero a pesar de todos esos
grandes peros que rondaban en mi cabeza, seguí adelante, bajo toda esa lluvia
de culpas, presiones, miedos, penas y
cuestionamientos internos; Sin embargo todo mi entorno fue el responsable de sacarme adelante, porque sola es muy
difícil. No hubo día que no me culpara. Llorar se convirtió en un ritual
sagrado durante todo el proceso. ¿por qué? Porque sentí que mi vida había
acabado por completo. Sentía que era una mujer irresponsable. Sentí que todos
me criticaban. Sentí que nunca más nadie volvería a mirarme como mujer. Que
nunca podría rehacer mi vida y que pasaría a ser del prototipo de mujer que
todos quieren a la mujer con la cuál nadie quiere estar.
Pero el tiempo fue sabio conmigo.
Tardó muchísimo en hacerme entender el por qué tenía que sucederme esto para
que yo pudiera salir adelante. Creo que hoy entiendo eso que hablan de que todo
sucede por algo. Jamás me había hecho tanto sentido ese dicho antiguo…
Es una gran verdad, que se tomó
con gran paciencia y muchos acontecimientos, para que yo pudiera sentar cabeza
y tomar valor, tomar coraje de mujer adulta y luchar, pero ahora no sólo luchar
por mí, sino que luchar por una personita que depende completamente de mí. Una
personita que por más errores que yo cometa, hasta ahora me admira y me sigue
adonde sea que yo tenga que ir. Una personita, que quizá jamás logrará
comprender todo lo que yo tuve que pasar para que ella esté durmiendo junto a
mí en estos momentos.
Esa personita , no tiene
rencores, no tiene odio en su corazón , no sabe lo que es la vida de adulto;
esa personita es leal, esa personita
tiene la paciencia de esperarme regresar a casa día a día y aunque haya sido un
largo día para ella, es capaz de recibirme con una enorme sonrisa y emocionarse
con una inmensa pureza en su corazón y contarme en su idioma lo que ha sido su
día descubriendo cosas nuevas en su mundo maravilloso , donde todo es posible y
los pero no existen en su vida.
Esa personita es mi hija
Catalina, el pequeño gran motor de mi vida, mi cable a tierra. La que me hace luchar
cada día por las dos, y la que logra que yo haga lo que jamás pensé que estaría
haciendo de mi vida. Siendo madre, actuando con mayor responsabilidad, tomando
cuidado en cada decisión que tomo por ella. Sabiendo que no soy la persona más
ejemplar, pero quiero que ella pueda verse reflejada en mí. Quiero que ella
algún día logre comprenderme y que no me critique. Aunque claro, eso es
imposible, pero que ella vea en mi un buen ejemplo, y eso lo que trato de hacer
cada día, en cada una de las decisiones que tomo; es esa personita quién está
presente, para ayudarme a centrarme y ordenar mi ideas.
Ha sido difícil convertirse en
madre. Lo admito hay días que es muy fácil, que dices, wow esto es muy
relajado. Hay otros momentos que te vez superada y dices, lo siento no puedo
hacerlo. No tengo fuerzas para seguir y te gana la impotencia y lloras porque
te miras y dices, lo estoy haciendo mal, esto no es para mí y quieres arrancar,
pero te das cuenta que no puedes hacerlo, porque no eres una niña, eres una mujer,
y debes actuar como mujer, con garra,
empuje y siempre en pro de un bienestar para tu hija ante todo. Entonces es el
momento que debes calmarte y actuar con responsabilidad, con madurez y actuar
siempre con objetividad.
Créeme Catalina, creo y espero
que todo lo que he hecho hasta ahora, lo haya hecho bien. Y espero de todo
corazón que eso tú puedas verlo algún día y te sientas orgullosa de mi como
Madre. Porque en realidad ni tengo la menor idea de ser Madre. Sólo he seguido mi instinto y
he tratado de tomar las mejores decisiones pensando siempre en ti y en tu
bienestar.
Quiero que sepas Catalina, que
lograr todo lo que hemos logrado hasta el momento requirió de mucho esfuerzo,
un esfuerzo que no sólo fue mío, sino tú también fuiste participe de ese
esfuerzo. Un esfuerzo que de tu parte no fue de tu elección ni completo agrado.
Pero lograste adaptarte a la situación y eso me permitió continuar con la pelea
de cada día.
Con esto me refiero a retomar mi
trabajo y volver a estudiar. Sí que
costó tomar esas decisiones. Si hubiese sido por mí, me habría quedado todo el
tiempo contigo a criarte y a hacer presencia en tu vida a cada segundo. Pero
nada de lo que sucede ahora sería posible, si no hubiese tenido el valor para
realizar ambas a tareas a la vez.
Un nuevo día, era una nueva
lucha. El lograr salir de casa sin que lo notaras muy temprano en la mañana,
para volver bien tarde en la noche. Muchas veces a mi regreso de estudiar tú ya
dormías plácidamente, y eso era un día de tu vida perdido en la mía para
siempre. Yo tuve que enfocarme completamente en el trabajo y en el estudio,
para no dejarme vencer por la impotencia de no poder estar contigo cada día;
Pero pude tomar ese enfoque, gracias a tus abuelos y tu tía. Quiénes se
dedicaron por completo a ti. Ellos te han dado todo el tiempo que quizá yo no
te he podido brindar por tener que estar trabajando y estudiando a la vez. Pero
créeme cuando te digo que esto es para tu futuro por completo.
Muchas veces, lloraba porque mi
cuerpo ya estaba destruido por la rutina, cada vez me costaba más levantarme.
Ya no me quedaban energías para resistir un día más de la ajetreada agenda, que
debía respetar y cumplir al pie de la letra. Lloraba porque no quería nada más que dormir y
desaparecer. Ya estando a mitad del camino, todo se hacía mucho más pesado y
sólo pedía parar para descansar.
Con mucho dolor, cansancio,
desmotivación y ya no querer saber del resto, logré aferrarme a las pocas
fuerzas que me quedaban para poder concluir la labor más importante para tu
futuro, el cual era terminar mi carrera. Cuando ya al fin sucedió el último día
y regresé a casa, fue emocionante desde lo más profundo de mi alma. Recuerdo
perfectamente que entré a la casa y dije:” se acabó al fin, se terminó “. Y
rompí a llorar profundamente en los brazos de mi mamá, de mi tía y de mi
hermana. Era un llanto de miles de emociones contenidas por tener que guardarse
todo para poder continuar, pero en ese entonces era necesario dejar fluir todas
esas emociones contenidas.
Te cuento que con gran sacrificio
y esfuerzo, logré titularme con distinción máxima y ese sí que fue un logro
mío, gracias a ti Catalina, que fuiste mi motivación completa para cerrar el
ciclo que parecía ser eterno en mi vida, terminar mi carrera.
Ahora al fin podemos pasar más
tiempo juntas y ha sido todo un proceso largo, de comprender todo tu
crecimiento, y tú de aprender cosas nuevas y de vivir segundo a segundo nuestra
relación que está llena de emociones: risas, alegrías, enojos mutuos, desafíos,
etc… pero por sobre todo está llena de amor y de lealtad hacia ti, porque todo
lo que estoy haciendo, porque todo lo que quiero lograr, porque todo lo que
quiero construir en este mundo es por y para ti Catalina.
Quiero que sepas que te amo
mucho, eres el pilar de mi vida Catalina,
Comentarios
Publicar un comentario